Karl Marx

A Marx se le ha malinterpretado en muchas ocasiones y por varios motivos. Frecuentemente se le muestra como exponente de la magnificación de la economía en el pensamiento y como un adalid del ateísmo, pero nada más lejos de la realidad. Para empezar se suele “olvidar” que Marx asistió voluntariamente a un curso, el único que no era obligatorio en su plan de estudios, sobre el profeta Isaías. No sólo eso, porque muchos años después, le comentó a su mujer el interés que tenía por unas conferencias de un párroco. Lo cierto es que Marx tenía un amplio conocimiento de la esencia humana de la religión y que éste era uno de los puntos de apoyo de su doctrina.
El eje de las desviaciones en la interpretación de la obra de Marx parte de la malinterpretación de su doctrina como exclusivamente económica, cuando realmente sólo postulaba que los cambios económicos sólo son necesarios para poder llegar al desarrollo del ser humano. La economía para Marx es entonces un medio y no un fin. El verdadero objetivo la de la revolución económica era realmente la revolución social.
La noción de progreso de Marx está deformada por la percepción capitalista que presume que un incremento del consumo supone una mayor felicidad. En la desvirtuación del comunismo (recordemos que Marx sólo llegó a decir lo que no era el comunismo y nunca lo definió) que se hizo en la Unión Soviética y en los países de su órbita se repitió la fantasía del consumo ilimitado salvo que se quiso asociar estas ventajas materiales a un incremento de las posibilidades consumistas del obrero, el resultado es el mismo. Así ocurrió, por ejemplo, durante el gobierno de Leónidas Bresnev, que defendía que las necesidades de los trabajadores deben de ser satisfechas sin cuestionarse la validez de esas necesidades. Por el contrario Marx sí que ponía énfasis en limitar lo que es innecesario para el hombre porque cuando más aumentan sus necesidades más dependiente (y por lo tanto menos libre) se hace: “Olvida que la producción de demasiadas cosas útiles produce demasiada población inútil […]” (K.Marx: “Manuscritos económicos y filosóficos”).
En cuanto a la famosa frase “la religión es el opio del pueblo”, ésta no es más que una descontextualización de un pasaje en el que no se quiere decir lo que expresa la oración por separado. El pasaje completo está en su obra de 1844 “La crítica a la filosofía del derecho de Hegel” y es el siguiente:
“La miseria religiosa es una manifestación de la miseria real y, a la vez, la protesta contra ella. La religión es el suspiro de la criatura afligida, el sentimiento de un mundo insensible, así como la gracia en lo insípido. Es el opio del pueblo. La supresión de la religión en cuanto felicidad ilusoria del pueblo es exigencia de su felicidad real. La exigencia de renunciar a los engaños sobre el propio estado es la exigencia de renunciar a un estado que necesita del engaño. La crítica de la religión, es, pues, originariamente la crítica del valle de lágrimas cuya aureola es la religión. La crítica ha desalojado las flores imaginarias de la cadena, no para que el hombre lleve la cadena sin fantasía ni consuelo, sino para que arroje la cadena y coja la flor viva. La crítica de la religión desengaña al hombre para que piense, obre y ordene su realidad como hombre desengañado, entrado en razón, para que gire en torno de sí mismo, o sea, de su rol verdadero. La religión no es más que el sol ilusorio, que gira en torno del hombre mientras no es él quién gira en torno de sí mismo.”
Lo que realmente expresa Marx en este fragmento es que se ha colocado a la religión como un tranquilizante que responde a las ansias de una sociedad enferma. Esta sociedad enferma lo que hacía es utilizar una visión deformada de la religión (y no los valores humanos que trasmite la verdadera comprensión de la religión) para apaciguar problemas originados en la dinámica torcida de la sociedad. En realidad la “concepción religiosa” de Marx entronca con la teología negativa, en cuanto a que no busca proyectar nada hacia Dios, con lo que termina empleando valores que se predican también en la religión.

Este artículo fue publicado el 22 abril 2010 y está archivado en las secciones , , , . Puedes seguir las respuestas a esta entrada a través del comments feed .

4 comentarios

Apasionante, amigo. Muchas gracias.

22 abr. 2010 19:26:00

Gracias por tu apoyo y un abrazo.

24 abr. 2010 0:37:00

Acerca del blog en general, me gustaría decir que lo encuentro muy completo y de gran valor para quienes transitamos este camino de la filosofía (pero desde la vereda aún de los estudiantes).
Tras haber ya estudiado otra carrera universitaria antes de bucear por estas profundidades del ser y del ente, creo que el filósofo ya es, antes de serlo. Y eso hacer sentir bien a uno, mientras camina (o bucea).
Un gusto y seguimos viendo.

27 abr. 2010 20:45:00

Hola Valentín.

Gracias por pasarte por aquí y gracias también por tus amables palabras. Me alegro que lo que está aquí puesto pueda serte de alguna utilidad.

Saludos

29 abr. 2010 22:46:00

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