Protágoras de Abdera

Protágoras (Πρωταγόρας) fue el primero en adoptar el nombre de sofista y en cobrar honorarios por sus enseñanzas (además de recibir obsequios en forma de dinero por la lectura pública de sus discursos). Iniciador de la erística, era también un antilógico, uno de los creadores del arte retórico y se le puede considerar como uno de los precursores del “contrato social” al mostrar que las leyes son una convención para que la mayoría pueda controlar a las minoría. Para esto último sin duda se basó en sus conocimientos de otras culturas que le otorgaban una perspectiva más amplia que la de la mayoría de los griegos de la época. Nació en Abdera el 490 a.C., hijo de Meandrio que un hombre muy rico por aquella época, y murió en torno al 411 a.C. en una travesía por mar. Es probable que de niño recibiese instrucción de los magos persas cuando éstos pasaron por Tracia, debido a la expedición de Jerjes contra Grecia que posiblemente fue acogida por el propio Meandrio, lo que explicaría que los persas compartiesen sus conocimientos cuando nunca lo hacían salvo con permiso del rey. Aunque hay fuentes que lo hacen discípulo de Demócrito parece ser muy improbable debido a las diferencias cronológicas y posiblemente las reseñas se deban más a las influencias que tuvo Demócrito en el sofista. Redactó la constitución de los Turios (conocida colonia panhelénica bajo la dirección de Pericles) y en la que se instauró la educación obligatoria y pública. En el 411 a.C. queda acusado de impiedad por Pitodoro y sus libros son recogidos y quemados públicamente, fundamentalmente a causa de un libro suyo titulado “Sobre los dioses no puedo saber…”. Aunque consiguió escapar murió durante su huida en barco hacia Sicilia.
Mantenía que era muy importante en la educación de un hombre ser buen conocedor de la poesía para comprender y analizar las creaciones de los poetas. Como el resto de los sofistas afirmaba que la enseñanza práctica proporcionaba areté (virtud) y así prometía a sus discípulos (Isócrates y Pródico de Ceos se encontraban entre ellos) regresar a casa como un hombre mejor desde el primer día que fuesen a recibir sus lecciones.
Para la virtud dice que el aprendizaje necesita de cualidades naturales y de ejercicio. Citaba que hay que comenzar a aprender desde joven. Estobeo nos cuenta (Florilegio III 29,80) como “Protágoras decía que nada es el arte sin ejercicio ni el ejercicio sin arte”. Al mismo tiempo dice (en el “Protágoras” de Platón) que de la virtud deben de participar todos y al que no participe de ella hay que enseñársela y castigarlo hasta que a consecuencia de ello se haga mejor. También allí dice que si hay alguno que se distinga por hacernos progresar hacia la virtud, debemos estar contentos por ello.
Dividió el discurso en cuatro partes: deseo, pregunta, respuesta y orden (según otras versiones eran siete: narracción, pregunta, respuesta, orden, declaración, deseo y llamada). En cuanto a los géneros de palabras distinguía masculino, femenino y enseres. Esto se debe a que buscaba evitar los usos que él consideraba incorrectos y que eran los que veía como morfológicamente inconsistentes o los que en su forma no coincidían con lo que él opinaba que era su género natural.
Sexto Empírico en sus “Esbozos pirrónicos” (I 216 ss) nos cuenta que para Protágoras la materia es fluida y al fluir se producen constantemente adicciones que vienen a sustituir a las pérdidas, además de que las sensaciones se transforman y alteran de acuerdo con la edad y las demás disposiciones del cuerpo. Las causas inteligibles de todos los fenómenos radican en la materia en cuanto a que éstos dependen de ella. Los hombres aprehenden a veces unas propiedades y a veces otras según sus diferentes disposiciones. Por lo que, como dice Hermias en su “Irrisión de los filósofos paganos” (IX D.653), los objetos que caen bajo la percepción del hombre existen y los que no caen no existen entre las formas del ser. Así pues era otra de sus premisas que “El hombre es la medida de todas las cosas” y Aristóteles nos lo explica de la siguiente forma en su Metafísica: “[…]lo que a cada uno le parece, posee una realidad firme. Y si ello acontece, sucede que la misma cosa es y no es y es mala y es buena y así todas las demás afirmaciones conformes a las tesis opuestas. […]”, “[…] si las proposiciones contradictorias sobre una misma cuestión son todas, al mismo tiempo, verdaderas, es evidente que todas las cosas serán una sola”.
Para Protágoras en el término de esto encontramos al alma, con sede en el pecho, que no era nada más que las sensaciones, según nos confirma Platón en el Teeteto.
Traspasando estas convicciones a la moral sostenía que sobre cualquier cuestión se pueden mantener dos discursos opuestos mutuamente válidos de forma que se podría hacer parecer fuerte o débil a cualquiera de las dos opiniones contrapuestas. Queda así situado en el lado opuesto a Sócrates que defendía la existencia objetiva de los valores morales.

Este artículo fue publicado el 25 abril 2010 y está archivado en las secciones , . Puedes seguir las respuestas a esta entrada a través del comments feed .

4 comentarios

Anónimo  

necesito la biografia de Gorgias de abdera

28 de sept. de 2010 16:16:00

En la sección de "Temas" podrás encontrar información respecto a Gorgias.

Saludos.

29 de sept. de 2010 23:08:00
Anónimo  

necesito OBRAS que haya publicado pitagoras x favor

6 de oct. de 2011 18:17:00
Anónimo  

yo necesito la biografia de prodico

3 de sept. de 2012 1:48:00

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