Muchas veces el filósofo vive ajeno a la vida ordinaria, y no olvidemos que todos necesitamos un sustento para poder comer. Aunque se valore a los filósofos por su pensamiento si no hubiesen tenido ese sustento no habrían podido elaborarlo y, aunque la reacciones de estas personas “enfrascadas en el mundo de los conceptos y universales” ante las necesidades cotidianas han sido muy distintas, en muchas ocasiones el filósofo ha vivido ajeno a “buscarse la vida” manteniendo una postura pasiva, despreocupada y distante respecto a este tema. Precisamente los primeros filósofos pertenecían a clases acomodadas, y el no tener que preocuparse de su sustento ayudó decisivamente al nacimiento de la filosofía. De nuevo el vacío y la escisión son terreno abonado para que crezca la filosofía.De entre los griegos el primer caso llamativo es el de Aristóteles. Debido a su orfandad primeramente fue su cuñado y tutor el que paga sus estudios, después le pagan varios poderosos. Hermias de Atarnea es uno de ellos, en su casa fijará una “filial” de la academia; Filipo II de Macedonia es otro, Aristóteles educa al hijo de Filipo; Alejandro el grande le regala 800 talentos para construir su biblioteca cuando funda el Liceo. Aristóteles también tendrá en las propiedades de Estagira heredadas de su padre otra vía de ingresos, así como en las de Calcis, heredadas de su madre. Platón, al igual que Plutarco, pertenece a una rica familia de propietarios rurales. Arcesilao vive lujosamente en la academia gracias a una gran propiedad en Pintane.
Descartes vive de las rentas y bienes territoriales de su padre, que trabaja como consejero en el parlamento de Bretaña. A los veintitrés años vende para asegurarse una vida tranquila y cómoda. Después de la muerte de su padre vive de la herencia que le ha legado e invierte en bancos holandeses.
Montesquieu consigue el cargo de presidente en el parlamento de Burdeos (1716) gracias al testamento de su tío. Las tierras que tiene en Breda le reportan una amplia renta.
Voltaire hace multiplicar la herencia de su padre, un notario de París.
Bentham cuenta primeramente con la herencia materna y a la muerte de su padre (1792) la incrementa.
Pascal vive lujosamente gracias a la herencia que consigue de su hermana Jacqueline, que al hacer sus votos religiosos renuncia a sus bienes, en este caso la herencia del padre que acaba de morir (1651).Posteriormente se enriquece gracias a su espíritu empresarial al crear una empresa de carrozas que atraviesan todo París.
Kierkegaard después de un corto período dando clases de latín vive de una parte de la gran fortuna de su padre fallecido (1838) que era un comerciante de géneros de punto. Aunque la comparte con su hermano la terminará gastando por completo.
Schopenhauer vive de la herencia paterna desde los treinta y tres años (1821) ya que su padre era un rico comerciante, primeramente en Dantzig y luego en Hamburgo. Por el contrario su madre los deshereda (1838).
Croce vive de la fortuna que le dejan sus padres que eran unos ricos propietarios en los Abruzzes.
Y no sólo están los que han disfrutado de una posición económica cómoda porque les haya llegado, también hay quienes la han adquirido al contraer matrimonio:
Apuleyo, que era abogado pero pobre, se casa con Pudentilla , una viuda rica.
Montesquieu antes de escribir nada consigue una fuerte suma al casarse con Jeanne Lartigue (1715).
Feuerbach, después de ser expulsado de la universidad por negar la inmortalidad personal, vive gracias a un matrimonio con una rica heredera, Berta Löw (1836). Ella era la propietaria del castillo de Brucberg (que utilizará Feuerbach para escribir su obra) y de una fábrica de porcelana.
Montaigne obtiene beneficios tanto de la herencia (la de la biblioteca de su amigo La Boétie y la herencia de su padre) como del matrimonio. A los treinta y siete años vende su cargo de magistrado en el parlamento de Burdeos y se consagra a las letras.
Otra circunstancia que hace olvidar al filósofo la necesidad de buscarse el sustento es la de estar mantenido. Entre otros aquí figuran:
Voltaire, que cobra una importante pensión real en la corte de Federico II el Grande.
Diderot: Es gratificado con pensiones por parte de Catalina II.
Epicuro disfruta de la ayuda de Idomeneo, un historiador y discípulo suyo.
Ficino se mantiene gracias a Cosme de Médicis, que le ofrece en 1463 una residencia de campo en Careggi.
Marx vive a expensas de Engels. Éste renuncia incluso a escribir para trabajar con su padre y enviarle dinero a Marx. Posteriormente llegaría a vender una parte de su herencia.
Los religiosos, entre los que se podrían citar infinidad de casos, viven directamente de la Iglesia, que es la que provee.
Y no olvidemos que la docencia, que es el medio más habitual de ganarse la vida en la actualidad para los filósofos, en realidad viven de la filosofía sino de lo que otros filosofaron.

Nota: La imagen muestra una moneda de la antigua Atenas con la efigie de Atenea.

Este artículo fue publicado el 11 junio 2010 y está archivado en las secciones , , , , . Puedes seguir las respuestas a esta entrada a través del comments feed .

2 comentarios

Lo que comentas aquí es muy cierto. Me permito poner aqui las plabras de un compañero: "Lo filósofos anteriores a la post-modernidad lo tenían fácil, no tenian la preocupación del dinero."

La verdad es que a lo largo de la historia de la filósofía, lo grandes pensadores no habrían heredado al mundo las mas grandes obras del pensamiento humano, sin recibir ellos mismo una herencia económica. Tambien es importante señalar la importancia de los mecenas en la filosofía, siendouno de los ejemplos mas importantes Lorenzo de Médici.

Personalmente, he sufrido mucho por no tener los recursos económicos que son necesarios para seguir con la carrera de filosofía de una manera más adecuada.

30 jun. 2010 0:32:00

Sí. Como generalmente los filósofos no han tenido mucho interés por el dinero (así como por lo mundano del mundo material) han dependido de que la fortuna les dejase una posición económicamente cómoda. Cuando no ha sido así han terminado a la sombra de reyes o de "mecenas". Aristóteles sería uno de estos casos. En la época actual imagino que el hacerse profesor ha reemplazado en buena parte a la condición de ser rico como medio de sustento.

Es triste que la filosofía haya sido históricamente para los ricos pero parece algo común que caracteriza a muchos filósofos.

Saludos

4 jul. 2010 13:44:00

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