Drogas

Aunque el uso de drogas ha sido muy común a los largo de toda la historia de la humanidad, el sector de los filósofos apenas ha sido “atacado” por esto. Para empezar las drogas suponen un atentado contra el principio máximo de la filosofía, la razón. Ya desde los comienzos de la filosofía tenemos a Heráclito que no transige con el tema y habla despectivamente de los borrachos: “Cuando un hombre está ebrio, titubeante es conducido por un niño pequeño. No sabe a dónde va, tiene el alma húmeda”.Generalmente la relación con cualquier tipo de estas sustancias es tan ligera que se puede considerar irrelevante. Aunque es verdad que Marx fuma en exceso puros de La Habana, a Heidegger simplemente le basta con té y café, que como él decía “Los necesitaba para trabajar”. Y el sector de Heidegger es mayoría.
La excepción es quizás Sartre, que politoxicómano él, ya en 1935 hace que el Dr. Lagache en el hospital Sainte-Anne le inyecte mescalina, un alucinógeno que le ocasionará una depresión acompañada de alucinaciones durante seis meses en las que se ve perseguido por cangrejos, pulpos, langostas,…. Luego se haría adicto en mayor o menor grado a cigarrillos, pipa, alcohol, cerveza, excitantes, somníferos,… Escribió la crítica de la razón dialéctica “con corydrane y othedrine”. Simone de Beauvoir también está en ese lado. Con alcohol, medicamentos y tabaquismo pasivo muere en un estado penoso. Walter Benjamin sólo pisa este lado en ocasiones, ya que confiesa haber probado el hachís alguna vez.
Por generalidad el filósofo busca “contaminar” a los demás con sus ideas, pero para nada busca quedar contaminado ni física ni moralmente. Además su existencia como enajenado en la vida le impide implicarse verdaderamente en una adicción importante a cualquier tipo de droga. Ideas y drogas parecen ir por caminos distintos.

Este artículo fue publicado el 16 junio 2010 y está archivado en las secciones . Puedes seguir las respuestas a esta entrada a través del comments feed .

6 comentarios

Me acabas de recordar a Salvador Dalí. A quienes erróneamente piensan que Dalí se drogaba (intentando justificar que parte de su genialidad provenía del contacto con sustancias), está más que demostrado que no. El mismo Dalí decía: "Yo no tomo drogas, yo soy la droga."

En su libro "50 secretos mágicos para pintar" nos cuenta que su vida diaria es extremadamente metódica y disciplinada. ¡El uso de drogas impide dibujar correctamente! El arte figurativo y las drogas no cuajan. En eso le admiro y le sigo.
Saludos.

17 jun. 2010 16:18:00

Sí. Hace muchos años que es muy popular la idea de que las drogas favorecen la expresión artística o la liberación personal. Evidentemente el que tenga un mínimo de sentimiento estético y juicio sabrá que, entre otras cosas, las drogas se basan en crear estados alterados (es decir, alejarse de lo que uno es) mientras que el arte o la faceta intelectual busca todo lo contrario (acercarse a lo que uno es).

Con Zappa pasaba algo similar de lo que comentas de Dalí. Aunque era un músico "antisistema" y vinculado a la contracultura era muy metódico y disciplinado. Eso le permitía ser extremadamente prolífico. Eso sí, nunca se peinaba...

Un abrazo.

17 jun. 2010 19:18:00

Sin duda alguna pareciera ser que el filósofo debe mantenerse templado ante todos aquellos vicios. Sin embargo sería complicado cofirmar las grandes obras que éstos nos han dejado en su paso por el cuerpo de los autores. No pretendo justificar el uso de drogas (incluyo tabaco y alcohol), pero parece innegable que el uso de éstas ha traido a un sin número de autores grandes ideas y momentos de reflexión, siempre que el todos estos estimulantes sean moderados, por que el exceso se ve bien reflejado en el pensamiento de Heráclito, en esa analogía del niño y del alma humeada.

17 jun. 2010 21:46:00

Será posible que esté de acuerdo y en desacuerdo al mismo tiempo? Pues sí es posible. Obviamente, alterar el estado de conciencia hace que uno se "aleje de sí mismo" y esto es contraproducente para la obra filosófica en la mayoría de los casos. Pero no hay que olvidar que la realidad no es una sola, sino que puede ofrecer muy diversas caras según el estado de conciencia del sujeto. Probar, investigar, experimentar en alguna ocasión estas nuevas perspectivas sirve para relativizar, comprender ciertos niveles de pensamiento que están ocultos bajo la razón yoica... En ese sentido, pueden ser una herramienta interesante. Eso sí, caer en sus redes destruye a la persona, lo cual es, por supuesto, una gran tragedia.

Salud y moderación.

18 jun. 2010 12:44:00

Concuerdo con Blues, el Arte debe servir para acercarnos más a nosotro smismos... no para enajenarnos

19 jun. 2010 7:07:00

Es acertada la “excepción” de Sartre. Pero también estaría bueno tener en cuenta aquellos misterios eleusinos y todo su entorno iniciativo. Es interesante rastrear estas cuestiones en “El camino a Eleusis” (de R. Gordon Wasson, Albert Hofmann y Carl A. P. Ruck) Por otro lado también recordar a los presocráticos y algunas cuestiones que estos manejaban en relación a algunas “plantas” que la naturaleza les hacia llegar a sus manos.
Desde otro punto más personal, pienso que la droga es algo inerte, por eso no es el problema. El problema es esencialmente existencial.

Muy interesante,

Saludos,


Pablo T.

9 jul. 2010 22:57:00

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