Aunque hay muchas películas con un claro trasfondo filosófico no creo que ninguna de este tipo me haya trasmitido tanto como “El séptimo sello” (Det sjunde inseglet). Y digo trasmitir porque una película debe de ser una obra de arte y por lo tanto debe de llegar a nosotros en un plano estético. Y si tantas conexiones han existido entre la belleza y la verdad a lo largo de la historia del pensamiento debería de suponer que si tanto me trasmite es porque para mí también lleva mucho de verdad (es obvio decir que la película no necesita de ningún “yo” para justificar el valor que tiene “en sí”).
El tema fundamental del film lo representa el caballero, Antonius Block, y su búsqueda de conocimiento. ¿Por qué búsqueda de conocimiento?. Sobre todo porque tenemos el problema de la muerte y por lo tanto el problema del sentido de la existencia. “Nadie puede vivir mirando a la muerte sabiendo que camina hacia la nada”, dice el caballero.
Lo que representa la muerte ya aparece en la primera escena con la imagen de connotación onírica del águila. La resistencia del caballero ante el sin sentido de la muerte comienza en su propio apellido, Block. Mientras que el resto olvida que morirá, él lo tiene presente y le sirve de acicate. Por eso él es el único que puede ver a la muerte encarnada a lo largo de la película, con la única excepción del artista que podrá ver la muerte jugado con el caballero al final de la historia, pero el artista no se enfrenta a la muerte como el caballero, sólo puede alertar a su familia y escapar con ellos. De la misma manera a Bergman le obsesionaba la idea de la muerte hasta el punto de que no pasaba un solo día de su vida sin pensar en ella.
Block no vive en el mundo ordinario porque necesita encontrar un sentido a la existencia. “Mi corazón está vacío. El vacío es como un espejo puesto delante de mi rostro. Me veo a mí mismo y, al contemplarlo, siento un profundo desprecio de mi ser”.Y este viaje al mundo del conocimiento también lo ha separado de sus semejantes. “Por mi indiferencia hacia los hombres y hacia las cosas me he alejado de la sociedad en que viví.”, “Ahora habito un mundo de fantasmas, prisionero de fantasías”. Hasta que no se alcanzan los deseos éstos no son más que fantasmas que vagan a nuestro alrededor para atormentarnos, para recordarnos que no somos unos seres completos.
Además del problema de la muerte ligado al problema del conocimiento está la idea de Dios que vive dentro del caballero para atormentarlo y humillarlo, recordándole su condición de perdido fuera del paraíso. ¿Qué idea puede ser más persistente en el pensamiento que la de Dios?. Bien sea el Demiurgo, el motor aristotélico, el Dios cristiano,etc… La idea está inherente en nosotros y sólo podemos olvidarnos de ella torciendo la cabeza, pero si abrimos los ojos siempre está ahí.
Caballero: ¿Por qué no puedo matar a Dios dentro de mí? ¿Por qué sigue
viviendo en esta forma dolorosa y humillante, aun cuando lo maldigo y deseo arrancarlo de
mi corazón? ¿Por qué, a pesar de todo, Él es una realidad desconcertante que no puedo
sacudirme de encima? ¿Me oye?.
Muerte: Sí, te oigo.
C: Quiero sabiduría, no fe,
ni suposiciones, sino sabiduría. Quiero que
Dios extienda su mano hacia mí, que se revele y me hable.
M: Pero permanece en silencio.
C: Lo llamo en la oscuridad, pero no parece haber nadie ahí.
M: Tal vez no haya nadie...
"¿Por qué la cruel imposibilidad de alcanzar a Dios con nuestros sentidos?", también dice Block en la escena de la confesión. Como Dios no le “habla”, en su desesperación por conseguir conocimiento, busca interrogar a la muerte y al demonio para conocer la respuesta a sus preguntas. Cuando interroga a la muerte, después de recibir la reina del caballero el jaque en la partida de ajedrez que juega con la muerte para evitar morir, sucede esto:
Caballero:¿nos desvelaras tu misterio?
Muerte: Yo no tengo nada que revelar.
C: ¿Tú no sabes nada?
M: No sé nada.
Al demonio lo busca por si puede decirle algo sobre Dios. Para ello habla con la muchacha que va a ser quemada por brujería, pero no encuentra allí al demonio. La muchacha es otro elemento de la película que sólo ofrece la nada por respuesta, ya que cuando ella va a ser quemada contempla la nada y Block puede ver la nada en el rostro de la muchacha.
Bergman fue educado en unas férreas creencias cristianas que, aunque no lo atraparon en la fe, sí que le dejaron la impronta de los valores cristianos pero más como una pregunta que como una respuesta. El resultado termina siendo el de un creyente que además de dudar no tiene fe. Algo así como si hiciésemos un coche pero no le pusiésemos gasolina. El coche no anda y hay que ingeniárselas para que el automóvil pueda moverse de otra manera. Para colmo hasta sería dudoso que las piezas y la estructura en que se han conformado fuera la adecuada para lo que debería de ser un coche. ¿No es esto una pista de lanzamiento para lanzarse a la filosofía?.



Este artículo fue publicado el 31 agosto 2010 y está archivado en las secciones , , . Puedes seguir las respuestas a esta entrada a través del comments feed .

7 comentarios

Sí, a veces me pregunto si la filosofía nace del deseo de apaciguar esa inquietud ante la Nada o lo desconocido. Yo creo que aquí Bergman plantea el tema de la insuficiencia de los sentidos y de la razón para alcanzar respuestas que demandan nuestro corazón. Estamos constituidos para buscar respuestas que no podemos responder por carencia de medios. La razón y el corazón son inconciliables por naturaleza, ante lo cual o caemos en la desesperación, como Block, o aprendemos a vivir al margen o contra las demandas de nuestro corazón.

Excelente post.

31 ago 2010, 19:16:00

Hola David:

Yo pienso que la filosofía, casi por esencia, anda siempre rondando la nada. Después de todo una pregunta acaba llevando a otra y al lado de esto siempre está el abismo del absurdo. El absurdo también persiguió a Bergman durante toda su vida. Él mismo decía que no había día en que no pensase en la muerte y seguramente eso fue algo muy importante para motivarlo a buscar algún tipo de salida respecto al fracaso al que estamos todos obligados.

Es verdad que los sentidos o la razón acaban resultando insuficientes. Para algunos la solución parece estar más adelante, por ejemplo con la fe. Pero la fe es algo que Block no acepta hasta la última escena (cuando la muerte llega a su casa y él se pone a rezar), y es que la fe nace en buena parte de no admitir lo que nos resulta inadmisible pero evidente. Es verdad que la fe puede "llenar" pero en última instancia también resulta "coja" porque, aunque dé soluciones, no da explicaciones. El ser humano, al igual que el personaje de Block, es un ser de explicaciones. Encontrar una explicación supone encontrar también un sentido y una justificación.

Yo creo que uno de los problemas fundamentales del pensamiento occidental (y con esto me refiero a algo que abarca más que la filosofía) es su racionalización y sistematización. En este sentido es muy distinto, por ejemplo, del oriental. Caminando exclusivamente con la ayuda de la razón no hay una solución definitiva, entre otras cosas porque la razón "escinde" de la realidad. Quizás algún tipo de "vía intermedia" sería un camino más apropiado. En cualquier caso llevas mucha razón cuando dices que razón y corazón son irreconciliables. Después de todo es lo que siempre subyace.

Me alegro mucho de poderte saludar.

Gracias y un abrazo.

31 ago 2010, 23:30:00

"Nadie puede vivir mirando a la muerte sabiendo que camina hacia la nada", hay sentencias duras como rocas. Y no le falta razón. Pero por otro lado, esa nada que todo lo circunda, no deja de dar significado a lo que no es nada, que es el resto. Así que vuelta al zen :)
Y de ahí, al absurdo de nuestras vidas... y de nuestras reflexiones.

Pero en el fondo, ¿tanto importa si tiene sentido o no?

1 sept 2010, 1:19:00
Anónimo  

De mis peliculas favoritas, el hombre puesto de frente hacia la nada total.

1 sept 2010, 23:54:00

Carol:

Es que sin tener el absurdo esperándonos no habría necesidad de esforzarse por buscar un sentido.

José:

Comparto lo que dices.

Saludos para ambos.

6 sept 2010, 15:04:00

Magnífica entrada. Con tu permiso lo incorporo a "Angelus Novus" en 'Filosofía y cine'.

Un abrazo.

7 sept 2010, 10:11:00

Hola José Ángel. No que haya nada genuino por aquí de demasiado valor pero, por supuesto, encantado de que puedas utilizar el texto para lo que te apetezca.

Muchas gracias y un abrazo.

7 sept 2010, 11:44:00

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