El argumento ontológico de San Anselmo de Canterbury  

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San Anselmo de CanterburySan Anselmo fue un monje nacido en Aosta en el 1033, que llegó a ser prior de la abadía de Bec (Normandía) desde el año 1063 hasta su muerte en el 1093. En este contexto hay que tener en cuenta que la filosofía se reducía a la dialéctica de Aristóteles. No existía una antropología, una moral o una metafísica distinta. Sin embargo San Anselmo decidió afrontar un proyecto al que aristotélico Santo Tomás renunció. El de demostrar a la Trinidad y la Encarnación, aunque San Anselmo afirma que, en último término, no es posible su conocimiento.
A causa de que los monjes de la abadía de Bec se sienten necesitados también de una justificación de la existencia y de la esencia de Dios desde un plano exclusivamente racional, encargan a Anselmo de Canterbury un libro (que finalmente llevaría el nombre de Monologuium) en el que las mencionadas inquietudes sobre Dios queden resueltas exclusivamente por el camino de la razón y no haya que recurrir en ninguna medida a la Biblia. Posteriormente, San Anselmo, escribiría el “De Veritate” para responder a las objeciones que el monje Gaunilón le planteó sobre los argumentos expuestos en el Monologuium, centrándose en que el que algo existiese en el pensamiento no implicaba necesariamente que existiese en la realidad. Sin embargo, San Anselmo, se mantiene firme afirmando que el paso del pensamiento a la existencia sólo es posible en el caso de Dios y en que las personas tienen de dos fuentes de conocimiento, la fe y la razón.
El argumento ontológico, que tiene una clara influencia de las relaciones de vasallaje típicas del sistema feudal de la Edad Media, supone una invención fecundísima para el mundo de la filosofía porque, entre otras cosas, se refiere a la idea de perfección que siempre ha sido inherente a los pensamientos del ser humano. Prueba de ello es que desde su formulación ha sido y sigue siendo tratado por muchos de los filósofos más destacados. Bien sea para criticarlo, o para ayudarse de él. Así pues se podría decir que, en cierto sentido, San Anselmo, de manera similar a la formulación de la teoría de las ideas de Platón, toca uno de los puntos esenciales de la historia del pensamiento filosófico y teológico.
La estructura de la versión completa del argumento ontológico sería la siguiente.
Para probar a Dios presupone dos principios que son expresados en el Monologuium:
1-Las cosas son desiguales en perfección.
2-Todo lo que posee una perfección en mayor o menor grado lo hace porque participa de esa perfección (Éste es considerado un único principio que es visto de forma absoluta.)
Desde aquí tenemos:
a) la argumentación sobre la perfección contrastada:
a1-Ya que todo lo bueno lo es porque participa de la idea de lo bueno, entonces no puede ser más que un gran bien. Todo lo demás es bueno por él y sólo él es bueno en sí mismo.
a2-Otro camino sería que nada de lo que es bueno por otro es superior a ese bien.
En consecuencia existe un ser superior a todo lo que existe a lo que llamamos Dios.
b) La argumentación sobre la perfección que poseen en común:
Todo lo que es deriva de una causa, lo que resta saber es si ésta tiene una causa o deriva de más. Si el universo tiene varias causas, o bien se reducen a una sola, o bien existen por sí, o bien producen unas a otras. Si se reducen a una, ésta será la causa del universo. Si existen por sí, es que, al menos, poseen en común esta facultad de existir por sí y, entonces, pueden subordinarse a esta primera causa. Otra hipótesis es que se producen recíprocamente, pero es contrario a la razón que una causa exista en virtud de otra a la que ella da el ser. Así pues queda una sola hipótesis, la de que existe una sola causa que es motivo de todo y ésta es Dios.
c) La argumentación sobre los grados de perfección que poseen las cosas.
Todos los seres del universo son más o menos perfectos. Entonces hay que afirmar que hay una infinidad de seres y que nunca se encontrará otro más perfecto. Como no tiene sentido que exista una infinidad debe de haber una naturaleza que sea superior a las otras sin ser inferior a ninguna. Queda la posibilidad de que haya varias naturalezas supremas situadas en la cumbre de la jerarquía. Caso de ser así serían iguales porque tienen algo en común. Si lo que tienen en común es su esencia, no son en realidad más que la misma naturaleza. Si lo que tienen en común es algo distinto a su esencia, entonces existe una naturaleza superior a las demás que, es a su vez, más perfecta que todas.
Una formulación más simple, que sería un compendio de las anteriores, sería la siguiente:
1-Toda persona tiene la idea de un ser superior tal que no existe ningún otro ser superior a él que pueda ser pensado.
2-Lo que existe en la realidad es mayor que lo que existe en el pensamiento, ya que la existencia supone de por sí una perfección mayor que la simple concepción mental.
3-Sería contradictorio que un ser perfecto existiese únicamente en el pensamiento.
4-En consecuencia, el ser existe y debe de ser Dios.

Este artículo fue publicado el 03 febrero 2011 y está archivado en las secciones . Puedes seguir las respuestas a esta entrada a través del comments feed .

3 comentarios

El de San Anselmo es un argumento bellísimo que Descartes malogra, en gran parte, en su Discurso del Método y en las Meditaciones Metafísicas.
Interesante la correspondencia de Anselmo y el monje Gaunilo sobre la perfección. Gaunilo mantenía que en su mente estaba la idea de "la isla más perfecta" y que, sin embargo, esa isla no existía en la realidad, ontológicamente. Y Anselmo contestaba que él no hablaba de una cosa que fuera la más perfecta en su género (la isla más perfecta, en este caso), sino de la Perfección en sí. Y eso, es dios.

15 mar. 2011 15:01:00
Anónimo  

Estoy de acuerdo en la argumentación de Anselmo de Canterbury; sin embargo, muchos filósofos de la Edad Media formulaban argumentos a fevor de la existencia de Dios: Tomás de Aquino con sus 5 vías y Buenaventura con sus ideas en el opúsculo Itinerarium mentis a Deum. Sabemos que Dios existe, y ésta cuestión puede ser formulada; no obstante, ¿cómo demostrar que Dios es o fue necesario para que la creación existiese si ésta, por las puras leyes físicas pudo darse la existencia? Quiero ver respuestas.

16 jul. 2011 21:30:00

Es cierto que las leyes físicas explican la existencia, pero cuando uno se pregunta por la razón de que éstes operen de manera tan exacta, perfecta y armoniosamente, puede llegar a la conclusión de que es necesario un Dios (al estilo relojero de Epicuro) que ponga en marcha todo el engranaje.

31 may. 2012 10:36:00

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