Las ideas que responden a fuertes necesidades psicológicas de grupos sociales son las que se convierten en fuerzas históricas. Este es el caso del calvinismo y el luteranismo que cobraron fuerza debido a las demandas sociales del momento.
Lutero era una persona dominada por el carácter autoritario. Después de una niñez de imposiciones y duros castigos físicos su relación respecto a la autoridad se tornó en ambivalente reproduciendo en él mismo los patrones del carácter autoritario que lo habían conformado. Por un lado odiaba la autoridad y se relevaba frente a ella, por otro la admiraba y tendía a someterse. Esto quedó expresado en el hecho de que durante toda su vida tuvo una autoridad a la que se oponía y otra que fue objeto de su admiración. Dentro de los centros admirados de autoridad estableció en Dios una fuente máxima de poder, como él mismo describe: “el poder y donde éste florece, su existencia y su permanencia se deben a las órdenes de Dios.”.La rabia que le dominó hizo que su odio fuese dirigido contra sí mismo y contra los demás. A resultas de esto buena parte de sus construcciones ideológicas fueron destinadas a buscar armonizar estas contradicciones en un sistema que fuese aparentemente coherente. Por otro lado la teología de Lutero consiguió expresar los sentimientos de la clase media que luchaba contra la autoridad de la Iglesia, y que mostraba un resentimiento contra la nueva clase adinerada. El sistema de Lutero dio entonces independencia al hombre en cuestiones religiosas, despojando a la Iglesia de su autoridad para otorgársela al individuo.
Lutero presumía la existencia de una maldad innata en la naturaleza humana, esta maldad hacía que los hombres dirigiesen su voluntad hacia el mal y consecuentemente el hombre se vería entonces necesitado de la gracia divina. Así, solamente si el hombre se humillaba a sí mismo destruyendo su voluntad y su orgullo individual podrá llegar a recibir sobre él la gracia de Dios. Este concepto de maldad innata, junto con la idea de la falta de libertad para elegir lo que es justo es uno de las líneas fundamentales de su teoría.
La duda que persiguió a Lutero durante toda su vida no era racional, procedía del aislamiento e impotencia de una persona bajo el influjo del odio y la angustia generados en su infancia. Este tipo de duda irracional no se soluciona mediante respuestas racionales, sino que generalmente se resuelve haciendo que el individuo llegue a ser parte integrante de una fuerza mayor que posea algún sentido. En el caso de Lutero la revelación sucedió en 1518 y el mensaje consistió en que la salvación se obtiene por medio de la fe otorgada al hombre por Dios. Traspasando este mensaje a la acción Lutero liberaba al pueblo de la autoridad de la Iglesia obligándolo a someterse a una autoridad más tiránica, la de un Dios que exigía como condición para la salvación la completa sumisión del hombre junto con el aniquilamiento de su personalidad individual.
Juntamente a su adhesión a la autoridad aparece el desprecio hacia las masas impotentes de una forma similar a cómo surgió el desprecio por los débiles en el nazismo. Cuando las masas se rebelan dentro de los límites que ha fijado, está con ellas. Pero cuando atacan a las autoridades que él aprueba surge contra ellas un fuerte odio y desprecio. En esta cita ,de su obra “Contra las hordas de robos y asesinatos de los campesinos” (1525), él mismo refleja este aspecto: “Por lo tanto, dejemos que todos aquellos que pueden hacerlo, castiguen, maten y hieran abierta o secretamente, pues debemos recordar que nada puede ser más venenoso perjudicial o diabólico que un rebelde.”
La teología de Calvino debía adquirir para los países anglosajones la misma importancia que la de Lutero en Alemania, consecuentemente muestra un espíritu similar. La humillación de sí mismo y la destrucción de todo orgullo del hombre como medio para obtener la seguridad de la fuerza divina también pertenecen a los esquemas principales de este pensamiento. Calvino decía en “Institución de la religión cristiana” (Libro III, capítulo VIII): “No nos pertenecemos; por lo tanto, ni nuestra razón ni nuestra voluntad deberían predominar en nuestras deliberaciones y acciones. […] En cambio, pertenecemos a Dios, y por lo tanto vivamos y muramos por Él.”
Coincide también con Lutero en la negación de que las buenas obras puedan conducir a la salvación y en el destinatario central del mensaje, la clase media conservadora. Frente a las dudas generadas por el derrumbe de los estamentos tradicionales de la Edad Media Calvino ofreció una nueva seguridad también mediante la sumisión.
Sin embargo en Calvino la doctrina de la predestinación cobra mayor fuerza que en la de Lutero. La salvación o condenación es predestinada por Dios de manera que esto es algo que no incumbe a los hombres. Los calvinistas pensaban que los hombres son creados desiguales y que ellos eran los elegidos, mientras que los demás caerían en la condenación, cosa que claramente pone a las claras un odio y un desprecio general hacia la humanidad que además responde al mismo tipo de supuestos psicológicos que el nazismo. También se diferenciaba de Lutero en la mayor exaltación de la importancia del esfuerzo moral. Consecuentemente las virtudes que el hombre debía adquirir eran: modestia y moderación, justicia (para dar a cada uno lo que corresponde) y religiosidad (para unir al hombre con Dios). En los desarrollos posteriores del calvinismo la exaltación de la vida virtuosa juntamente con el esfuerzo incesante gana preponderancia hasta desembocar en la idea de que el éxito en la vida terrenal, resultante de dichos esfuerzos, es un signo de salvación.
El esfuerzo constante fue para Calvino como para Lutero uno de los caminos para evadir la angustia provocada por la duda irracional. La actividad frenética es una forma de olvidarse de uno mismo y así apaciguar este problema. La irracionalidad de este esfuerzo incesante se muestra en que no tiene un objetivo, sino que sirve para revelar si alguien ha sido predeterminado con anterioridad. Este mecanismo también es típico de los neuróticos obsesivos, que cuando están sumidos en algún tipo de duda pueden dedicarse a contar cualquier elemento al azar y atribuirle al resultado algún tipo de propiedad. Al desarrollar estos esquemas las energías humanas fueron fundamentalmente empleadas en el trabajo y ello sirvió para que el capitalismo obtuviese de estos presupuestos el material necesario para su expansión.
La clase media había desarrollado una fuerte hostilidad y resentimiento hacia las nuevas clases adineradas del recién surgido capitalismo, fruto ello del lujo y poder que éstas últimas podían permitirse. Las doctrinas de Lutero y Calvino canalizaron esta hostilidad para dar salida a las peticiones que la clase media no podía expresar tan claramente como las clases bajas, que sí odiaban a los ricos que los explotaban. Mientras la hostilidad hacia los demás es generalmente consciente, la que se dirige a uno mismo busca mecanismos de racionalización para poder salir a la luz de una forma asimilable. Así sucedió con el calvinismo y el luteranismo que lo hacían subrayando la propia maldad e insignificancia. Con ello consolidaron las bases psicológicas necesarias para el establecimiento de los fundamentos de lo que sería la sociedad capitalista.

Nota: El cuadro es un retrato de Lutero hecho por Lucas Cranach en 1529

Este artículo fue publicado el 24 febrero 2010 y está archivado en las secciones , , , . Puedes seguir las respuestas a esta entrada a través del comments feed .

3 comentarios

Disculpa que no me centre en el tema del post pero en la antepenúltima entrada has mencionado algo acerca del origen de la filosofía. Personalmente haría dos apuntes: que desde el conocimiento histórico se produce eso que Husserl y Fink llamaron "apariencia trascendental", la dificultad de definir la filosofía y distinguirla de las propias ciencias humanas cuando se aborda desde una ciencia humana como es la historia.
El otro aspecto es que aparte de las condiciones políticas, sociales, económicas que confluyen en la grecia del siglo V a.C., hay un aspecto que no podemos olvidar, a diferencia de otros pueblos como Babilonia, Egipto, los griegos desarrollan la geometría. Y precisamente la geometría permite algo muy importante, un tipo de razonamiento cerrado, de modo que a partir de un teorema matemático determinado se concluye con un resultado que pertenece al mismo sistema categorial. Es un elemento fundamental, que puede propiciar la aparición de un modo de pensar también cerrado -no clausurado- en base únicamente a categorías racionales, sin acudir a relaciones sociales y de parentesco que en última instancia serían lo que definirían el pensamiento mítico.

26 feb. 2010 1:44:00

Hola diablillo:

¡Hombre! Pero si lo tenías muy fácil sin ncesidad de llegar a las disculpas. Para hablar sobre el origen de la filosofía es más apropiado comentar en el hilo de comentarios de la entrada sobre el origen de la filosofía . Además así no creamos confusiones innecesarias.

Después te respondo por allí.

Saludos

27 feb. 2010 21:33:00

saludos está interesante el texto, un abrazo espero te pases al mio.

25 ago. 2010 1:19:00

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